Fragmentos reunidos que me han ido llegando por Mail, y por supuesto, editados a nuestra manera.
El mundo ciertamente termina en viernes
Mientras en los callejones olvidados de la metrópolis un hombre libera una sentencia sin ningún tipo de pretensión artística: "This is the maximum number of people that should ever come in here" y el asesino de la mesa de enfrente enfoca su mirada, permitiendo a los espectadores una visión más nítida de la escena. Suena la música que debe sonar:
[A pocos metros de allí, en un despacho, el dueño de un periódico se frota las manos con la sonrisa del millón ...]
Una inmensa cola rodea el edificio grís pintado de rojo, cantantes de prestigio esperando bajo la lluvia, empapados, a poder entrar en aquella sala de madera de los años setenta, inundada de laca y abrillantador barato, y poder cantar rodeados por aquel escenario narrado en tantas novelas, mientras el público, bar nocturno y entristecido, llora sus penas.
Una silenciosa fila de celebridades en silencio, humedecidas por la lluvia [Verde, por supesto], se odian&se veneran, arrugas y peinados arruinados, gafas de sol empañadas, faldones echados a perder, color rojo sangre, y camisas púrpuras adheridas al cuerpo envejecido. No Yume. Yume wa yoru. [En los videos de youtube, al menos, debería haber aplausos enlatados, para todos aquellos, que deciden grabar en solitario, y no en galas con olor a fin de año, protagonizadas por todos aquellos que son rechazados el resto de la temporada].
[Con razón el poeta puede seguir hacia delante... tan bien acompañado.]
夢は夜ひらく
Y a continuacíon, dos hombres hablan en el restaurante, sonriendo, demasiado desenfoque, muy cerca, tanto que al final vemos a traves de ellos, donde el asesino ha pagado la cuenta, y saluda al arquitecto, al que acaba de reconocer por segunda vez. Todo avanza de forma ortopédica, mientras el espectador no puede evitar fijarse en el ruido de fondo de algunos videos de youtube.
[Sentado sobre el contador de la luz acorazado de cemento, su camisa amarillenta, su pelo obligado a seguir la misma dirección, respetaba perfectamente la definición de ser humano.]
El último engominado hace su actuación, y el director y su grupo de expertos aplauden por educación, acto seguido, les indican con un amable gesto hipócrita el sitio que les corresponde: entre esa anciana de pelo enrulado y grisáceo tremendamente maquillada y esa mujer con ojos de asesina.
Todos conocen el resultado final. Lo conocían antes de acudir. Pero la oportunidad de estar allí, con sus mejores trajes que gotean, el pelo destinado a cubrir la calvicie pegado a la frente, y el orgullo al cantar, aunque la lluvia haya convertido una máscara de maquillaje de más de cuatro horas en el mayor éxito de Rothko.
A las puertas del museo desierto [mark-rothko.jpg (JPEG Imagen, 354x4... ] la periodista acompaña al arquitecto, mañana lo leeran en todo el mundo, tenga cuidado señor, con lo que dice.
El asesino se refugia en un paraguas azulado, con el dibujo de Michael Mayers, diciendo alguna estupidez en japonés. Al pasar por el extraño edificio de la tortuga teñido de rojo, escucha esa canción una vez más. Tarde o temprano acabará por matarla, mientras, permite que la belleza se escurra poco a poco por las paredes y descubra las baldosas de mármol gris que aguardan bajo la pintura roja a que alguien las obligue a existir.
Cóctel de JapanTimes: Uniqlo gets an A+ for +JButoh masterPedal power in Ja Maro Breakfast deja vu — have we met before? finds 'G'Fashion rethinks, DANIELLE DEMETRIOU rebrands and reasserts itself in the recessionKengo Kuma's Nezu Museum: a city haven Eddie Cruz rules
[Ella (nunca más Ella) vuelve a hacerme aquella maldita pregunta, sólo puedo responderla una cosa: serán sebastianistas.
Al parar la lluvia, vuelve el verde.]
Me despido por hoy sabiendo que siempre hay sitio para los ojos con excesiva pupila de color rojo. Aunque no los entienda
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