Hi again, here is a new .doc from Edward, from the non-finished book: Japan Tales. Enjoy:
"Caminando por la ciudad, volvía a casa un día más. Me daban igual las horas perdidas de oficina, trabajo nada productivo, me daban igual la hipoteca interminable y mi salario indigno, sólo paseaba, mientras iba anocheciendo tranquilamente. A varios quilómetros estarían disfrutando de una magnífica puesta de sol, yo solo veía edificios recortados por un niño patoso, plantados en el centro del parque,... sonrío al pensar que por lo menos eran sólo míos.
En la puerta de mi casa, me esperaba un hombre. Ese tipo de personas que nunca recordarás, vestido exactamente igual al resto, terriblemente dentro de la media. Sentado sobre el contador de la luz acorazado de cemento, su camisa amarillenta, su pelo obligado a seguir la misma dirección, respetaba perfectamente la definición de ser humano.
Decidí no acercarme a mi propia casa, seguir andando por la calle, ese prejuicio descargado de la sociedad ilegalmente me avisó que era un hombre sin techo, uno más, y preferí evitar los problemas. Él me miro, haciendo amago de levantarse, pero cuando pasé de largo volvió donde estaba, tuve la seguridad de que sonreía amargamente. Dejé pasar un tiempo, seguí la calle hasta la siguiente estación de metro, esquivando fotos de panoramio y videos de youtube, tomando conciencia de que un hombre me esperaba en la puerta de mi casa mientras miraba tranquilamente las siluetas de búnqueres; cemento y hormigón.
Después de media hora decidí que era suficiente. Tardé otros veinte minutos en regresar, había oscurecido por completo, y sólo las farolas verdosas paseaban por las calles desiertas. En las casas se oían familias cenando, discutiendo, viendo la televisión,... rutina, y algún perro en los jardines que me miraba en silencio. Al llegar de nuevo a la esquina le volví a ver. Seguía en su sitio, inmóvil, mirando al suelo, colocando las piedras de la entrada con el zapato, cuando me vió de nuevo suspiró casi aliviado. Resignado, me dirigí hacia mi casa, a medida que avanzaba, él se levantó, se tensó el traje un par de veces, y se dispuso a saludarme.
-Hola, perdone por molestarle aquí en la entrada a su casa, es bastante desagradable por mi parte, lo siento.
-¿Le conozco de algo?
Le sorprendió la pregunta, su cara lo reflejó, no se esperaba cansancio o falta de interés. A esa distancia podía notar que su traje estaba húmedo, como si le hubiese llovido encima, y sus zapatos muy desgastados, manchados de barro en la suela; era incapaz de mirarle a la cara durante mucho rato. 21:31:07, mi móvil no me dio mas conversación, así que volví a preguntarle a aquel extraño interrumpiendo su amable explicación, a la que no estaba atendiendo en absoluto.
-Perdone un segundo, pero no me ha dicho que hace aquí todavía.
-Si, era lo que le estaba intentando decir, verá, esta casa es mía.
No me sorprendió, en absoluto, así que seguí la conversación.
-Hace tres años que la compré, lo siento, me parece que se está confundiendo señor,... de veras que me parece interesante todo esa historia de las ciudades opuestas, pero sin ser descortés, llevo un día duro, por favor, no me lo ponga más difícil.
Se quedó quieto, mirándome, todavía bloqueandome el paso.
-Entiendo, es una pena... disculpe la molestia señor.
-No se preocupe, por favor, si tanto interés tiene, vuelva en otra ocasión.
-Por lo menos,... cuide de ella hasta entonces.
-¿De quién?
No me respondió, dijo esas palabras mientras se alejaba por la esquina. Daba todo igual, por fin en casa.
Mirando un plato de sopa calentarse en el microondas desde la mesa de mi cocina, pensando en ella, en ese hombre al que había olvidado por completo, en anticiudades, en esa maldita sopa asquerosa, en el ordenador descargando películas en silencio, películas que no veré. Clic. El microondas se quedó en silencio. La sopa seguía fría, y yo sin entender absolutamente nada."

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