Hoy llueve, para mi desesperación nadie quiere salir a la calle. Desde mi habitación, hablo con un amigo de Ichihara por el Gmail. [Ichihara es un pueblo convertido a ciudad por la inmensa industria de la bahía de Tokyo ( 35°29'52.12"N,140° 6'56.32"E), una ciudad dormitorio para todos los trabajadores]. Su nombre artístico, mejor dicho, su dirección de correo es Raskal**@gmail.com, y se dedica al diseño gráfico; pero él se considera pintor.
La conversación está marcada por un extraño ruido, lo noto al acercarme a la pared, como un palpitar, sin embargo, no tardo en olvidarlo, y la ventana del ordenador comienza a absorberme por completo. En un momento determinado, me comenta que ha encontrado una nueva imagen para su serie: "Velvet Crudiçao". Una pelirroja preciosa, asegura, la escuché hace unos meses en Londres, tiene un grupo, Florence and the Machine, a mi hija le encanta su música; pero lo mejor es el naranja es perfecto, el color... Yo le contesto, le enseño la imagen del blog: el color que buscas está enterrado en Hatagaya.
Gmail se cierra sólo, ha dejado de llover, pero sigo escuchando ese palpitar, es como tener un micrófono en el corazón conectado a tu ipod.
La mujer del vestido rojo diamante llama a mi puerta. Mientras bajamos las interminables escaleras de la Keio New Line, me pregunta por Raskal. Intentaré que cuelguen sus obras en la Keio, así estos viajes nocturnos serán menos solitarios. Ella vuelve a hacerme aquella maldita pregunta, sólo puedo responderla una cosa: serán sebastianistas.
Al parar la lluvia, vuelve el verde.
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